Por Katherine Rozas Segovia, Presidenta del Regional Metropolitano del Colegio de Profesoras y Profesores de Chile*
Editorial del Boletín Profe Metropolitano – Edición especial de cierre 2025 y proyecciones 2026
Cerramos el 2025 con un balance que merece honestidad. Como Regional Metropolitano celebramos conquistas importantes: la aprobación en la Cámara de Diputados del Proyecto de Ley de Titularidad Docente Permanente, que aún está pendiente en el Senado, el avance de la campaña por el reconocimiento de la mención de las y los docentes diferenciales, y el fortalecimiento de espacios de democracia interna en nuestro gremio. Sin embargo, el año que termina deja un sabor amargo producto del fracaso rotundo de la negociación por la Agenda Corta Docente 2025 y del rol profundamente cuestionable de la dirigencia nacional bajo la conducción de Mario Aguilar Arévalo.
Es necesario decirlo con claridad: la gestión gremial del Presidente del CDP ha sido un obstáculo para la defensa real de los derechos del profesorado. Su vínculo complaciente con el ministro Nicolás Cataldo y su actitud condescendiente frente al Ministerio de Educación no solo han debilitado la capacidad de incidencia del gremio, sino que han deslegitimado procesos democráticos internos, fracturado la unidad de las bases y dejado al profesorado sin representación efectiva en uno de los momentos más críticos de la educación pública.
El fracaso de la Agenda Corta no fue producto de falta de recursos o voluntad de las bases. Fue el resultado de una conducción sin firmeza, sin estrategia y sin la dignidad que merece nuestro gremio histórico. La propuesta del Ministerio fue insuficiente, pero la dirigencia nacional la presentó como aceptable, desconociendo el mandato de la Asamblea Nacional y cediendo en puntos fundamentales. Demandas estructurales como la Ley de Titularidad, las reformas a la Ley N° 21.040 y las modificaciones al sistema de evaluación docente fueron postergadas o sacrificadas en un acuerdo a puertas cerradas que jamás fue consultado debidamente.
La movilización de junio fue improvisada y sin conducción estratégica. A pesar del mandato de la Asamblea Nacional por una movilización ascendente, el directorio optó por una salida débil. Los días 4 y 5 de junio, miles de docentes marcharon y protagonizaron un gran acto frente al Congreso Nacional en Valparaíso, un edificio vacío, sin parlamentarios. Así se dilapidó la fuerza de las bases y se malgastó la dignidad del profesorado.
Pero lo más inaceptable fue el proceso de consulta. Adelantado antes de las vacaciones de invierno, impidió cualquier deliberación reflexiva. Se realizó sin claridad, sin reglas públicas, en un contexto de alto desgaste laboral. Y aunque formalmente válido, fue absolutamente ilegítimo. No se respetó el principio histórico de “un profe, un voto” y se optó por un conteo por comunas que desvirtúa el mandato democrático.
En la Región Metropolitana, el 65% de las bases rechazó la propuesta del Ministerio. Sin embargo, el directorio nacional reinterpretó el resultado declarando un empate técnico que no existía. Lo mismo ocurrió en Biobío, donde un 60% rechazó la propuesta pero el directorio invisibilizó esa mayoría. Esto no es democracia sindical. Es manipulación de resultados. Es una operación política para validar acuerdos a espaldas de las bases.
Lo que revela esta situación es profundo: Mario Aguilar y su directorio han preferido complacer al ministro Cataldo antes que defender las demandas del profesorado. La relación entre Aguilar y Cataldo no ha sido de negociación robusta, sino de obsecuencia, de cortesía institucional que ha debilitado al gremio. En lugar de presionar, se ha acompañado. En lugar de movilizar, se ha conversado sin resultados. En lugar de exigir, se ha cedido.
Esta conducción sin autonomía deslegitima el Colegio de Profesoras y Profesores como institución histórica de defensa del magisterio. Un gremio sin autonomía es un gremio sin capacidad real de incidencia. Un gremio sin firmeza es un gremio sin fuerza. Y un gremio fracturado es vulnerable ante un Estado que no ha demostrado voluntad política para mejorar las condiciones del profesorado.
Frente a este panorama, el 2026 nos plantea un desafío ineludible: reconstruir la autonomía sindical como principal eje del gremio docente. No podemos seguir permitiendo que la representación nacional funcione como correa de transmisión del Ministerio. No podemos seguir avalando procesos de consulta manipulados. No podemos seguir aceptando decisiones a puertas cerradas, sin transparencia ni rendición de cuentas.
La autonomía sindical no es un lujo retórico. Es la condición básica para defender efectivamente los derechos de nuestras afiliadas y afiliados. Significa independencia frente al gobierno, capacidad de negociar desde posiciones de fuerza, transparencia en los procesos internos, democracia real y firmeza en la defensa de principios gremiales. Sin autonomía, no hay fuerza gremial. Hay apenas una estructura que administra frustraciones.
Por eso, desde el Regional Metropolitano levantamos con convicción la necesidad de que el próximo ciclo se construya sobre pilares distintos. Necesitamos una dirigencia que ponga los intereses del profesorado por sobre cualquier relación de cortesía institucional. Necesitamos una conducción que respete los mandatos de las asambleas, que construya procesos legítimos y transparentes, que movilice con estrategia y negocie con firmeza. Necesitamos un gremio que no tema enfrentar al Ministerio cuando sea necesario.
El año 2026 será decisivo. La rebaja de horas a miles de docentes que pueden quedar sin trabajo y en una incertidumbre laboral hará que el nuevo gobierno abra una disputa sobre elementos estructurales de la educación pública que requerirán presión gremial constante e incidencia efectiva. Pero ninguna de esas tareas será posible si el Colegio sigue conducido por una dirigencia que antepone otros intereses por sobre la defensa de las bases. No se trata de oponerse por principio, sino de entender que el rol de un gremio es presionar, exigir y defender derechos, no acompañar pasivamente.
Desde el Regional Metropolitano seguiremos trabajando por fortalecer la organización territorial, ampliar espacios de formación sindical, defender la democracia interna y construir alianzas con otros sectores que luchan por la educación pública. Seguiremos levantando las demandas abandonadas por el directorio nacional: la Ley de Titularidad Docente Permanente, el reconocimiento de la mención de las y los docentes diferenciales, las reformas sustantivas a la Nueva Educación Pública, la mejora de condiciones laborales en los Servicios Locales, la disminución de carga administrativa, la revisión de la evaluación docente y la garantía de recursos suficientes.
Pero, sobre todo, seguiremos defendiendo la autonomía sindical como horizonte irrenunciable. Porque sin autonomía no hay gremio fuerte. Sin autonomía no hay capacidad de defensa. Sin autonomía no hay dignidad docente. Y sin dignidad, no hay educación pública que valga la pena defender.
El 2025 nos deja lecciones duras. El fracaso de la Agenda Corta, la deslegitimación del proceso de consulta, la conducción errática de la movilización y la actitud complaciente de Mario Aguilar nos obligan a repensar profundamente el rumbo del Colegio. El 2026 debe ser el año en que recuperemos la autonomía, la firmeza y la capacidad de incidencia perdidas. Debe ser el año en que las bases asuman el protagonismo que les corresponde y exijan una dirigencia a la altura de los desafíos.
Como presidenta del Regional Metropolitano, reafirmo nuestro compromiso inquebrantable con la defensa de la educación pública, la dignidad docente y el derecho a la educación. Seguiremos siendo un actor crítico, vigilante y profundamente comprometido con la democracia sindical y la justicia social. La historia nos ha demostrado que ningún derecho se conquista sin lucha, sin organización y sin autonomía.
El profesorado de Chile merece un gremio fuerte, independiente y combativo. Merece una dirigencia que no traicione sus mandatos. Merece una organización que defienda sus derechos con firmeza y sin claudicaciones. Y desde el Regional Metropolitano, seguiremos trabajando cada día para construir ese gremio. Porque la autonomía sindical no es un lujo: es la herramienta fundamental para defender la educación pública en el Chile que viene.
Katherine Rozas Segovia
Presidenta del Regional Metropolitano
Colegio de Profesoras y Profesores de Chile
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