Educación pública tras las rejas carcelarias

Educación pública tras las rejas carcelarias

Diego Merino Morales, es profesor de Historia en Educación Media en el Liceo de adultos Herbert Vargas Wallis, ubicado en el interior de la Ex Penitenciaría.

Hoy, como uno de los delegados gremiales del establecimiento (Secretario), nos cuenta un poco de la realidad de la educación pública tras las rejas carcelarias.

¿Cómo es la realidad de hacer clases en este contexto?

Es una realidad muy particular. Yo llegué el 2017 y el liceo llevaba más de 20 años. Es un espacio positivo, una escuela regular en una de las “calles” de la cárcel, la calle 13 que es ‘calle escuela’. Además vamos a hacer clases a otras calles como las de los primerizos, los evangélicos, las de los beneficiados, etc. Hay jornadas vespertinas. Siempre hay mucha gente, mucho movimiento.

¿Cómo es la reacción de los estudiantes? ¿Están más o menos motivados?

Hay de todo, hay chicos que sí aprovechan más el espacio educativo. En general los más jóvenes. Uno intenta el desarrollo del autoconocimiento y la autovaloración. En base a eso luego se pueden ver contenidos. Sin embargo otro porcentaje de estudiantes miran la escuela más desde la lógica del beneficio, pues suman puntos para luego obtener beneficios. El proyecto que tenemos es establecer la escuela como un derecho en este contexto.

¿Tienen alguna forma de organización los docentes o establecimientos que están en esta realidad?

Hay una red de diferentes centros educativos en diversas cárceles de la región metropolitana y sus provincias. El fin de estos micro-centros es generar artículos y pensamiento en torno a la realidad de la educación de adultos en contexto de encierro.

¿Cuáles serían las demandas específicas de las y los profesores de este tipo de establecimientos?

Por un lado las bases curriculares propias. Nosotros funcionamos en base al EDJA o lo que es lo mismo que un ‘colegio 2×1’. Pero resulta que acá tenemos una movilidad de estudiantes muy alta: hay accidentados, entran, salen, otros han muerto. También se debe ver qué quiere el estudiante aprender en este contexto: ¿Los contenidos? ¿o más bien las habilidades?

¿En qué puede ayudar el Colegio de Profesores en relación a las demandas de los docentes?

Queremos tener un departamento propio en el Colegio de Profesores. Lo primero para esto es visibilizarnos. Queremos generar encuentros y potenciarlos. Y para todo esto  necesitamos un apoyo más oficial desde la institucionalidad del gremio. Yo hoy soy delegado gremial y participo activamente desde ese rol. Necesitamos definir de mejor manera los objetivos de este tipo de educación y con ello: qué tipo de currículum necesitamos.

Otro tema son los criterios de evaluación: ¿Qué vamos a evaluar en cada asignatura? La evaluación debe ser contextualizada.

Necesitamos ámbitos de reflexión así como de visibilización en torno a nuestras demandas y realidades.

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